¿Por qué tiene mala imagen el e-learning?

A veces los cursos de e-learning me recuerdan peligrosamente a aquellos cursos cursos que ofrecía una empresa: Aprenda a ser ingeniero de minas dedicando 10 minutos en su casa con este librito (o Community Manager). Más que una necesidad formativa, estas iniciativas se basan en la psicología: El alumno calma su conciencia comprando el libro (que jamás va abrir) y piensa que va a ser ingeniero en 6 meses.

En el mundo de la formación online, el equivalente es cubrir el expediente formativo pero el principio es el mismo.

Hace unos días hablaba con Jorge Diéguez de la necesidad de dar un impulso mejorando la calidad de lo que ofrecemos como empresas creadoras de contenido.

No me explico, por ejemplo, como iniciativas tan interesantes como Livemocha o uspeaklanguages no hayan nacido dentro de una de estas empresas, nos limitamos a hacer los pasapáginas de siempre y muchas veces resulta más efectivo un PDF.

Jorge tiene una interesante teoría sobre esto, la llama la parábola de las azafatas, un curso de e-learning es como la demostración que hacen las azafatas cuando subes al avión, nadie las hace caso, nadie presta atención pero HAY que hacerlo.

Seguramente esto viene determinado porque nos obsesiona medir la formación en lugar de medir los efectos de la formación. Si inicio una acción formativa, lo hago para conseguir un propósito (por ejemplo mejorar las ventas) pero en lugar de medir si he conseguido el propósito acabo midiendo si los usuarios han completado el contenido y si han superado una evaluación (en vez de medir si las ventas han aumentado).

Hace poco leí este artículo de Clive Shepherd en el que profundiza en las razones por las que, a su juicio, el e-learning tiene tan mala imagen.

Una de las causas que señala, y con la que yo estoy absolutamente de acuerdo, es que un alto porcentaje de la formación que recibe el usuario, le viene impuesta. Esta formación impuesta, ya se encuentra con una barrera: yo lo no la he pedido, no la considero necesaria y, por lo tanto, o está muy bien diseñada o no tendrá éxito.

Yo añadiría que, en el ámbito de las empresas, además, el modelo Push prevalece sobre el modelo Pull, nos ocupamos más de imponer una formación al usuario que de facilitarle lo que necesita en este preciso instante. Podemos obligar al usuario a hacer un curso de Excel pero cuando el usuario está realizando un informe de ventas y necesita una fórmula , no la tiene y, en muchos casos, no sabe cómo obtenerla.

Facilitar al usuario las herramientas necesarias para que sepa cómo y dónde obtener la información que necesita para el desempeño de su trabajo es crítico para mejorar la productividad. Aquí puedes ver a qué me refiero.

O nos espabilamos o el público acabará percibiéndonos como a esa empresa que comentaba al inicio del post.

José Manuel Martín

Me llamo Jose Martin, me dedico al mundo del e-learning desde el año 2001. Actualmente soy Director de producto en NETEX y estoy especialmente interesado en: Gamificación, Learning Analytics, Mobile learning, learning Experience Platforms y, en general, todos los proyectos de formación online que requieren de una parte tecnológica y de innovación importante.

7 comentarios en “¿Por qué tiene mala imagen el e-learning?”

  1. Hola Jose!
    Muy buena reflexión!!!
    Tambien señalaría que muchas veces nos olvidamos que el éxito del aprendizaje depende del que enseña y el que tiene que aprender. ¿quien y por que quere aprender en las empresas?
    Por cierto, pensaba que mencionarias mi teoria del e-learning y los cursos de la seguridad aerea:-)
    Un Saludo

    1. Actualizado Jorge! La parábola de las azafatas no tiene desperdicio

      Interesante también lo que comentas, por ejemplo ¿La empresa promociona a los empleados que aprenden para mejorar su productividad? ¿Los incentiva?

  2. Actualizado Jorge! La parábola de las azafatas no tiene desperdicio 😉

    Interesante también lo que comentas, por ejemplo ¿La empresa promociona a los empleados que aprenden para mejorar su productividad? ¿Los incentiva?

  3. Tienes mucha razón. El modelo Pull implicaría dar más responsabilidad al empleado, y que él mismo trate de aprovechar su potencial. Hay o debería haber una parte de vocación en todo acto formativo, si queremos que su fruto sea importante.

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